Dominguito alegre.

Que tal, welcome back. Bueno, primeramente, para todos los que no se acordaron de mi cumpleaños (que fué el pasado Viernes), les mando un gran y cordial BUUUUHHHH!!

Bueno, dejando eso de lado, gran parte de los lectores de mi blog (o sea, compañeros de la universidad) supongo que se perderán un par de mis actualizaciones, pues en estos momentos están en Monterrey y no creo que hagan una pequeña pausa para leer mi blog (¿o sí?), asi que esta semana va a estar medio vacia de conocida ahí en mi escuela, así que mejor mejor no voy…naa, ni hablar, tengo que ir,jaja.

¿Sabe? Es Domingo por la tarde y la pereza se ha apoderado de mí y con eso que tampoco voy al EGS este año, pues esta semana no pinta para ser muy emocionante, así que vamos a actualizar con una reflexión express y vuelvo a la hamaca a ver pasar el día.

Toma para bien la experiencia de los demás.

Debo admitirlo, antes yo era de esas personas de que cuando alguien le daba un consejo, siempre lo tomaba a mal y creía que me estaba haciendo menos, que se sentía superior a mí, etc…en resumen, que no debía hacerle caso, pues después de todo yo soy el papá de los pollitos y no tengo que estar escuchando nada.

Sin embargo, he crecido (en pensamientos, porque hay algunos que ya están viejos físicamente y siguen siendo los mismos chamacos malcriados), y ahora he aprendido a valorar un buen consejo. Es cierto que no debe tomar para sí todo lo que te digan, hay que valorar y analizar (y como quién dice “No tiene la culpa el consejero, sino quién toma el consejo”), pero es cierto que hay que aprender a aceptar que uno no lo sabe todo.

En muchas ocasiones, cuando viene tu papá, abuelo o alguien mayor a decirte como considera que son las cosas, te pones rebelde (nada que ver con la novela), y sientes que nada más te está controlando. Es una reacción típica de la adolecencia que muchos mantienen toda su vida. No hay que menospreciar la experiencia que puedan ofrecernos, pues como bien nos dicen, ellos ya pasaron por eso en alguna ocasión. Y mayormente, tus parientes cercanos te lo están diciendo en buena onda, para que te no topes tan duro con alguna pared por ahí.

Por eso, hay que aprender a ser más humildes y aceptar que no siempre tenemos la razón, y a valorar las experiencias de los demás. Es la mejor forma de aprender, pues vas adquiriendo más y más conocimientos, en cambio si no quieres escuchar nada de lo que te digan, te encierras en tu mismo y tus pensamientos y de ahí vas a pasar..¿cómo vas a evolucionar de esa manera?

Ojalá tomen mi consejo (duh!), y quienes sean reacios a tomar alguna enseñanza de alguien, sepan que pueden estarse perdiendo de kilos de sabiduría.

Los dejo, como les dije fué una reflexión express, los veo en 7 días por aquí.me

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