Sinceridad.

Me estoy preocupando un poco. ¿Recuerdan que la semana pasada, prácticamente escapé de la escuela porque me sentía un poco mal? Pues ya tenemos 2 semanas desde que entré a clase, y sigo igual de cansado. De humor ya estoy mejor, pero si me siento sin energías y realmente no tengo ganas de hacer nada. No se, si esto  sigue así voy a empezar a preocuparme, porque no me explico porque me siento tan agotado. Pero bueno, espero que se me pase pronto.

 

Actualmente me encuentro viendo una serie que se llama Initial D, la cual trata sobre carreras de autos a grandísimos rasgos. Hay algo con lo que coincido con uno de los personajes dentro de la serie: realmente para algunos, nos es bastante relajante salir a dar la vuelta en el coche, pero sin un destino fijo. Solamente por sentir el placer de conducir. Normalmente, manejo todos los días, pero siempre hacia los mismos lugares y a horas con mucho calor.

 

Ahora, de momento cuando ando muy tenso, cansado, desanimado y demás, tomo el automóvil y salgo a dar una vuelta, por el solo hecho de manejar, acelerar, sentir el viento. Atrás de mi casa, hay una avenida larga llamada Mérida 2000 (en realidad, es calle 128 jaja), y ya noche puedes salir a toda velocidad por ahí, de las pocas que hay en mi ciudad en la que todavía puedes hacer eso. En el periférico también se puede, pero es más peligroso. Claro que estoy gastando más gasolina, pero se siente bien, regreso mucho más relajado.

 

Ahora, antes de pasar a la reflexión, he de decir que es de las pocas ocasiones que he escrito algo en mi blog a raíz de una sugerencia de alguien. Esta vez trataré sobre la sinceridad de las personas, un tema algo difícil y que cada quién lo verá desde su punto de vista. Algunos estarán de acuerdo con mi texto, otros no, pero es lo que pienso. Un saludo muy especial para esta persona, espero que no dejes de creer que habemos gente en la que se puede confiar y que somos sinceros en lo que te decimos, a pesar de los golpes que te haya dado la vida. Mi única interrogante es, ¿seré yo una de las personas que considera sinceras y en las que confía? No tengo idea, ya será cuestión de que recuerde quien he sido y vea si merezco entrar o no en esa categoría. Hoy en día, ya no puedo hacer más.

 

Ahora si, pasemos a la reflexión.

 

Sinceridad, el tesoro perdido.

 

Cada cabeza es un mundo, un lugar impenetrable para las demás personas, por lo que es prácticamente imposible saber a ciencia cierta que es lo que estarán pensando otros individuos. No siempre concuerdan sus pensamientos con sus acciones, pues típicamente alguien puede estarte alabando cuando en realidad piensa lo peor de ti o también alguien te esta dando la mano siendo que en realidad sería más feliz teniendo sus 2 manos alrededor de tu cuello.

 

La gran interrogante del momento es, ¿cómo saber que una persona es sincera con nosotros? Realmente de antemano es muy difícil saberlo, yo creo que tal vez es imposible. Lo primero que yo tomaría en cuenta, es que no hay que dejarse llevar por las palabras bonitas, por mas que las disfrutemos. Decir el “confía en mí”, “Yo jamás te defraudaré” o “Tú eres lo más importante”, son frases que pueden ser dichas con suma facilidad, enfocadas para lograr un objetivo posterior, no muy grato para nosotros. Yo lo manejaría muy al estilo de la política: quiero hechos, no palabras. No es simplemente dejar que nos endulcen el oído, es a través del tiempo y de conocer mejor a la persona, cuando podemos saber si realmente nos decían la verdad…aunque bueno, tal vez pase mucho tiempo hasta que la sepamos, o jamás la sepamos.

 

Sin embargo, nadie ha dicho que encontrar a alguien en quien confiar sea fácil, y para conocer a una persona sincera con uno, realmente lo único que queda es confiar….una vez más. Si, uno puede salir desilusionado en el proceso e incluso lastimado, pero esa es la única forma que tenemos para poder encontrar a una persona que podamos decir que es confiable.

 

Es bastante comprensible que luego de sufrir desilusiones por parte de las personas en las que confiábamos, tratemos de protegernos y no querer volver a pasar por lo mismo, es una reacción muy humana. Solo arriesgándonos una vez más podemos tener una nueva posibilidad, siendo que si lo único que logramos al ensimismarnos es cerrarnos la oportunidad de conocer a una persona como la que esperamos.

Pero por otra parte, sonará extraña esta teoría, pero no se si porque inconscientemente leemos lenguaje corporal o percibimos algo en la voz de la otra persona o es cierto que existe el sexto sentido, pero muchas veces podemos calificar a otro individuo con solo verlo, cosa que sería caer en un gravísimo error, pues en mas de una ocasión he conocido a personas que al principio me caían mal y luego terminan siendo mis amigos.

 

Tampoco es confiar por confiar, podría decir que a las personas tenemos que ponerlas a prueba durante un tiempo, para irlas conociendo, que nos conozcan, saber si de veras compaginamos en algo y finalmente empezar a confiarle a alguien, poco a poco, algunas cosas. Igualmente, hay grados de confianza, pues es ir gradualmente el ir involucrándonos con el individuo en cuestión. Así, a base de experiencias, recuerdos tanto buenos y malos, es como se van formando los amigos, parejas, compadres o lo que sea.

 

Hablando de la palabra amigo..es una palabra de mucho peso para mí, realmente son a pocas personas las que llamo “amigo”, porque tengo mucha gente con la que vacilo y paso el buen rato, pero son un puñado muy pequeño de personas por las que realmente siento una amistad, que se que puedo confiar en ellos y ellos confían en mi, y a través de los años me lo han demostrado. Una deslealtad de su parte dolería mucho, pero también hay que analizar las situaciones, porque todos somos humanos y podemos llegar a fallar en alguna ocasión. Yo como amigo he fallado y gacho, y así como también he perdonado errores de los demás, porque también espero que lo hagan conmigo. Cada quien debe analizar la situación, porque también pienso que un traidor es de lo peor que puede haber, siendo muy diferente “traicionar” que “equivocarse”.

 

Para terminar y sonará feo, las personas considero que somos más sinceros con algunos que con otros, lo que esta relacionada directamente con la cantidad y calidad de estima que tengamos con alguna persona. Su mejor amigo (y uno sincero) de alguien más, podría que para mí sea alguien que no me simpatiza ni confiaría en ella y siendo algo mutuo. Somos personas, tenemos que luchar en esta vida por encontrar a los que son nuestras personas cercanas, nuestros confidentes, pues el hombre nació para ser un ser social, siendo esta una tarea difícil, pero también la sal y la pimienta que conforman nuestro breve paso por este mundo.

 

El gamer opina: ¿Y las consolas rudas?

 

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Hay algo que me esta preocupando un poco. Claro que no es que me quite el sueño, pero me he puesto a pensar como las consolas poco a poco se están volviendo mucho más sensibles y complicadas, alejándose de lo que eran al principio: una especie de juguete, con el que podíamos divertirnos.

 

Como muchos juguetes, los poníamos a un trato bastante rudo, prueba de ello es durante la era del NES y el SNES, cuando prestábamos a nuestros amigos nuestros “cassettes”, con una mayor confianza de que prestamos un juego hoy en día, pues aquel duro plástico era una fortaleza casi impenetrable para su contenido, a comparación de los discos de hoy, que tienes miedo a que te lo devuelvan con una rayadura, la que complique su lectura en tu consola.

 

También la consola es igual, me acuerdo que cuando teníamos que ir a jugar a casa de otra persona, nos íbamos con Super Nintendo en mano o echada en la mochila, con todos los cables enredados, lo poníamos con relativo cuidado (pero tampoco como si fuera una operación quirúrgica) y  nos duraban por años. Hoy en día, un Xbox 360 es tan delicado que no puedes moverlo mientras este en funcionamiento porque puedes rayar el disco, además que para poder sacarlo no es como antes de presionar el botón de “Power” y vamonos, ahora hay que cerrar sesión de juego y apagar la consola desde menú Además, es tan delicada, que la colocamos en un lado de la casa y con mucho miedo nos atrevemos a moverlo, porque pensamos que se nos va a descomponer muy fácil.

 

Creo que esta precisión la alejan de lo que era un juguete, para convertirse en una aparato de entretenimiento muy complejo, pero no se ustedes, pero yo extraño esas consolas simples, rudas y tan divertidas del ayer.

 

Nos vemos en 7 días.

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